¿Quién es Glòria?
¡Glòria somos todos!
En un entorno con calles con nombres de Santos rodeadas de iglesias y conventos nace un hotel con características muy singulares y una identidad propia muy significativa. De allí su nombre propio Glòria, y la filosofía de invitar a todos los huéspedes a estar en la Glòria.
Nosotros también somos Glòria. Nuestro equipo de trato familiar está formado por motivados profesionales preparados para dar lo mejor de sí mientras trabajan en la Glòria. Deseamos ofrecerle una hospitalidad basada en la idea de que todos estamos para ayudar y dar un servicio eficiente pero relajado y distendido. Así Usted puede disfrutar de estar en la Glòria y todo el personal estará a su disposición para que su estancia sea la mejor.
A continuación, exponemos un poco la historia del hotel Glòria de Sant Jaume desde sus antepasados, desde cuando nació y en lo que se ha convertido. Es un proyecto concebido por una familia con ilusión y mucha dedicación.

Historia
El número 18 del Carrer Sant Jaume tiene sus orígenes según el catastro de Palma en el siglo XVI conservando aún algunos signos de la construcción medieval. Desde entonces pasó por varios propietarios, uno de ellos siendo un aristócrata catalán que dividió la casa regalando una parte a la iglesia y dónde a día de hoy sigue existiendo un convento convertido en escuela pero dónde la casa todavía conserva una sala anexa.
En la historia más reciente, a finales del s. XIX, la rama principal de la familia Palou de Comasema estrechamente ligada a la llegada del Rey Jaume I a Mallorca y muy conocida por sus diversas propiedades en Baleares fijó finalmente su residencia en Palma y concretamente en esta casona del Carrer Sant Jaume. En aquel momento pasó a ser conocida como Ca’n Palou de Comasema.
En 1870 la familia realizó una soberbia reforma que la modernizó y le dió su carácter único de estilo fin de siècle a su planta noble con suelos hidráulicos de la famosa fábrica catalana Escofet, altos ventanales, trabajada ebanistería y grandes arcos de piedra de Santanyi. A día de hoy y como muestra de la fecha de esta reforma no sólo quedan todos los elementos singulares sino también recortes de periódico que aparecieron detrás de los papeles pintados de las habitaciones y que nos dan a conocer mejor cómo se vivía en aquella época.
Posteriormente en 1930 se habilitó la segunda planta con habitaciones, baños y cocina propia de la época. De allí que la casa tenga dos plantas de estilo muy diferenciado pero a su vez con el mismo carácter.
La familia Palou de Comasema siguió viviendo en ella hasta hace pocos años cuándo decidió venderla y fue adquirida por una nueva familia, la familia Cabau, pasando así la casa de una familia a otra.
Desde este punto se abre una nueva historia de la casa cuando la familia Cabau con trayectoria hotelera decide transformar la casa en un soñado hotel singular.
Donde la tradición y lo nuevo se funden en un perfecto maridaje
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Restauración
Para la decoración Jordi Cabau contó con el incondicional apoyo de su esposa Heidi Wolf que es la persona que ha conseguido convertir la casa en un hogar.
El proceso decorativo se fue gestando a lo largo del desarrollo de todo el proceso de reforma. Siendo fieles a la premisa de respetar y recuperar al máximo todos los elementos singulares disponibles se fue desarrollando el resto de la decoración, combinando estos elementos con materiales de nueva generación así como detalles decorativos de estilo vintage sin perder de vista que existiera un hilo conductor común en todas las estancias.
Todas las habitaciones tienen suelos hidráulicos, la mayoría originales. En los espacios donde no había hidráulicos se mandaron fabricar según los diseños e ideas de Jordi Cabau a la fábrica Huguet en Campos para completar las zonas dónde no bastaban. Los baños, aunque cambie su configuración el estilo es el mismo con mármol de Carrara y piezas sanitarias vintage en todos ellos.
Los techos de gran altura que reinan en la primera planta tenían molduras decorativas de la época, éstas se restauraron y re-insertaron en los nuevos techos de pladur para devolverles así su aspecto auténtico y espectacular de la época.
Un maestro ebanista fabricó artesanalmente el pasamanos de caoba de la escalera que lleva a todas las plantas del hotel quedando colocada una pieza nueva muy singular que perdurará en el tiempo. Precisamente este es otro de los pilares de la decoración de Jordi Cabau, crear dentro de una casa antigua un estilo atemporal para que perdure junto con las paredes originales durante muchos años.
Heidi Wolf, ha dado vida a los espacios, cuidando hasta el último detalle. Paralelamente al proceso de obra fue eligiendo el mobiliario dónde se decantó por la línea colonial de la firma Roche Bobois pero combinándolo en muchos casos con muebles antiguos restaurados y que dominan algunos espacios por su singularidad y belleza.
Muy cuidadosamente seleccionó los colores y las texturas de todos los elementos textiles de las habitaciones y zonas comunes para dar este toque final de alegría y modernidad a las estancias.
Finalmente ya faltaban los toques maestros con esculturas y obras de arte originales que hacen que los espacios se sientan más acogedores y personales que al final cierran el círculo para que los clientes se sientan como en casa. No podían faltar, las plantas y las flores naturales para dar vida y de las cuáles se ocupa diariamente Heidi con gran esmero y mimo.
Finalmente ya faltaban los toques maestros con esculturas y obras de arte originales que hacen que los espacios se sientan más acogedores y personales que al final cierran el círculo para que los clientes se sientan como en casa. No podían faltar, las plantas y las flores naturales para dar vida y de las cuáles se ocupa diariamente Heidi con gran esmero y mimo.
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Decoración
Para la decoración Jordi Cabau contó con el incondicional apoyo de su esposa Heidi Wolf que es la persona que ha conseguido convertir la casa en un hogar.
El proceso decorativo se fue gestando a lo largo del desarrollo de todo el proceso de reforma. Siendo fieles a la premisa de respetar y recuperar al máximo todos los elementos singulares disponibles se fue desarrollando el resto de la decoración, combinando estos elementos con materiales de nueva generación así como detalles decorativos de estilo vintage sin perder de vista que existiera un hilo conductor común en todas las estancias.
Todas las habitaciones tienen suelos hidráulicos, la mayoría originales. En los espacios donde no había hidráulicos se mandaron fabricar según los diseños e ideas de Jordi Cabau a la fábrica Huguet en Campos para completar las zonas dónde no bastaban. Los baños, aunque cambie su configuración el estilo es el mismo con mármol de Carrara y piezas sanitarias vintage en todos ellos.
Los techos de gran altura que reinan en la primera planta tenían molduras decorativas de la época, éstas se restauraron y re-insertaron en los nuevos techos de pladur para devolverles así su aspecto auténtico y espectacular de la época.
Un maestro ebanista fabricó artesanalmente el pasamanos de caoba de la escalera que lleva a todas las plantas del hotel quedando colocada una pieza nueva muy singular que perdurará en el tiempo. Precisamente este es otro de los pilares de la decoración de Jordi Cabau, crear dentro de una casa antigua un estilo atemporal para que perdure junto con las paredes originales durante muchos años.
Heidi Wolf, ha dado vida a los espacios, cuidando hasta el último detalle. Paralelamente al proceso de obra fue eligiendo el mobiliario dónde se decantó por la línea colonial de la firma Roche Bobois pero combinándolo en muchos casos con muebles antiguos restaurados y que dominan algunos espacios por su singularidad y belleza.
Muy cuidadosamente seleccionó los colores y las texturas de todos los elementos textiles de las habitaciones y zonas comunes para dar este toque final de alegría y modernidad a las estancias.
Finalmente ya faltaban los toques maestros con esculturas y obras de arte originales que hacen que los espacios se sientan más acogedores y personales que al final cierran el círculo para que los clientes se sientan como en casa. No podían faltar, las plantas y las flores naturales para dar vida y de las cuáles se ocupa diariamente Heidi con gran esmero y mimo.
¡El hotel está lleno de rincones y detalles, en cada visita descubres uno más!
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